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miércoles, 21 de octubre de 2009

El Estado soy yo...

Dicen que dijo eso Luis XIV, rey de Francia, como muestra del poder omnímodo y absoluto propio de su época y cuyo máximo representante sería el mismísimo rey (ya se sabe, puesto por el mismísimo Dios y apoyado por la Iglesia). Lo que no sé es si le costaría a él (o Él) dinero de su propio bolsillo los gastos de ese Estado.
Lo digo porque el Estado al que yo contribuyo se ha gastado una (la de Vd. y mía) pasta gansa en traer a dos supuestos piratas desde el Océano Índico. Les han dado de comer varias veces al día, duermen calentitos y secos como seguramente no lo hacían a bordo de la chalupa en la que les pillaron. Y ahora dicen las autoridades que como no se puede demostrar que uno sea menor, pues le largan. Le sacan del trullo y le colocan en un centro de menores, donde seguirá comiendo varias veces al día y durmiendo seco y calentito. Vale, lo políticamente incorrecto sería decir que habría que haber hecho lo que se hacía con los piratas: horca. Pero somos un país civilizado y moderno, económicamente próspero (...agggg...!) y no podemos ametrallar las barcas que secuestran atuneros.
Vale, la pesca es pasta y no pagamos al gobierno de Somalia porque no existe. Bien. Pero nos cuesta el tener a la marina para proteger la faena.
Pero cuando llego a la otra noticia: "Cortina y Alcocer piden 4'6 millones de euros al Estado por daños morales", se me abren las carnes... y la cartera. Resulta que les absolvieron porque el Constitucional decidió que los delitos habían prescrito (Caso Urbanor).

Economía para todos... y ¡qué demonios! : el estado soy yo, que lo pago.

Fuente: diario El Mundo del día 21 de octubre de 2009